jueves, 24 de noviembre de 2011

poeta

Miraba fijamente a la ciudad por encima del hombro desde aquel rincón de su memoria. Cuando cerraba los ojos las calles se le venían abajo y los recuerdos acudían como ventanas emergentes dentro de su cabeza. Recuerdos que automáticamente eran archivados tras la previa visualización. Se sintió una máquina en medio de aquel sistema que maniataba la coherencia de un mundo que ya de por sí se volvía loco.


Se sintió una parte insignificante de un puzzle de piezas inconexas, un peón viendo impasible la muerte de sus iguales, una carta a los Reyes Magos, con destino a ninguna parte.
El caos se apodera de la mente de un poeta, y de tantos otros. La libertad se escapa de las manos de un futuro que no vuelve si no a recordarnos el pasado, una canción que resuena entre las ruinas de un destino que se sumerge en el mar.


Y el sueño de la suerte, de vivir en Navidad en Navidad, y en Verano todo el año, del sol en la cara y los Domingos de resaca, el sueño de una noche inolvidable, cada noche, de una botella y dos almas y viceversa, de que las canciones hablen de ti y no de esa chorrada del amor.

2 comentarios:

Estela dijo...

Hola!!
No, no se quien eres pero me imagino que alguien del Sanchez Lastra!

Un besín

Marlene dijo...

¿Tristemente superficial? Que va, ojalá fuera eso. Además tampoco te entiendo mucho a que te refieres exactamente, y sinceramente, últimamente dudo mucho que pueda escribir algo mejor porque creo poco o nada en lo que escribo, hasta estaba pensando en dejarlo... Bueno gracias de todas formas, tomaré tu consejo.
El tuyo como siempre me encanta.