martes, 29 de noviembre de 2011

algún tiempo después de ahora

¿Me vas a hablar a mi de noches?
Cuando ahora solo queda la ceniza del verano que se está apagando entre los paraguas y algunos rayos de sol que se te escapan de los dedos. ¿Que no sales? que se joda el sol, ¿que no sonríes? ya saldré a flote con otra canción de algún que otro poeta, ¿ya no entiendes porqué el desconocido siempre esta contigo? conócete, palpa los barrotes de tu mente., que se asuste la vida de ver que vas a por ella, que se apague el cielo solo para ti alguna noche, calcula cuanto tiempo te queda para perder esta batalla y afrontar la siguiente. Enamórate de cualquier princesa que no se lo merezca, de cualquier copa que te vaya a hacer daño, de cualquier sonrisa que te atrape para siempre (por ahora).




Sigo perdiendo el miedo a volar sin tus alas. 

jueves, 24 de noviembre de 2011

poeta

Miraba fijamente a la ciudad por encima del hombro desde aquel rincón de su memoria. Cuando cerraba los ojos las calles se le venían abajo y los recuerdos acudían como ventanas emergentes dentro de su cabeza. Recuerdos que automáticamente eran archivados tras la previa visualización. Se sintió una máquina en medio de aquel sistema que maniataba la coherencia de un mundo que ya de por sí se volvía loco.


Se sintió una parte insignificante de un puzzle de piezas inconexas, un peón viendo impasible la muerte de sus iguales, una carta a los Reyes Magos, con destino a ninguna parte.
El caos se apodera de la mente de un poeta, y de tantos otros. La libertad se escapa de las manos de un futuro que no vuelve si no a recordarnos el pasado, una canción que resuena entre las ruinas de un destino que se sumerge en el mar.


Y el sueño de la suerte, de vivir en Navidad en Navidad, y en Verano todo el año, del sol en la cara y los Domingos de resaca, el sueño de una noche inolvidable, cada noche, de una botella y dos almas y viceversa, de que las canciones hablen de ti y no de esa chorrada del amor.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Empieza contigo y acaba sin ti

La chica del verbo fácil de la primera conjugación, en la primera persona de ambos números (Yo acabo, Nosotros acabámos), con esa estúpida manía de no llamar a las cosas por su nombre. Ella, alojada en tantos cuerpos, en tantas primaveras, hasta que llueve París vaya sofocar las llamas que deja a su paso. Y entre algunas  copas de menos y algún que otro atardecer, llegas a interpretar que su pecho ha sido construido para alojar tu cabeza, y que sus ojos están en guerra con el mundo, y han decidido no hacer prisioneros.
Y en el cobijo de un pequeño bar, escondiéndose del invierno encontrarás una historia entre sus labios, como el mismo cuento de siempre. Ese que te empapa de todo lo que un día decidiste olvidar.



Ese cuento que siempre empieza contigo y acaba sin ti.

"Y vuélvete a reír mientras bailamos, y riégame el jardín, que ya no llueve"

domingo, 13 de noviembre de 2011

sin título

Menos cuando me rompes los esquemas, y quemas los apuntes que había tomado sobre como resistirme a tu sonrisa. Menos al echar a volar, justo en el momento en que se me separan los pies del suelo y ya no se a que coño agarrarme para que no me arrastres. Quitando cuando susurras las razones de tu enfado con el mundo y con la vida, para que no lo oiga y no vuelva a intentar morir matando. Exceptuando cuando me duele que tu risa inunde todo, cuando tropiezo con tu pelo, cuando te vas y el formato de la vida pasa a ser sepia, tirando a blanco y negro. Olvidando aquellas noches de carreras en la almohada, de tener los pelos de punta porque no quieres que me vaya y sugieres que me quede a dormir, otra vez..


Menos entonces, el resto del tiempo no hay una partícula de mi cuerpo
que no


te quiera


en mi vida.